Limpiar la suciedad
La parte inferior de un auto enfrenta una constante batalla contra la corrosión. Sólo unos cuantos pasos simples pueden ayudar a mantenerla libre de oxidación.
Quien viva en un clima frío, con una manguera de jardín debe lavar todos los residuos de la sal que esparcen en las carreteras cuando nieva. En especial lave bien el interior del pozo de las ruedas y debajo del auto, donde el lodo y las hojas se acumulan y actúan como trampas de humedad, creando de esta forma las condiciones ideales para el óxido.
Periódicamente limpie los agujeros de drenaje en la parte inferior de las puertas con un limpiador de pipas, para que la humedad no se acumule
Use una brocha de cerdas duras para desprender cualquier sedimento que no haya podido quitar con la manguera. Mientras está debajo del auto, revise si está floja o perdida alguna salpicadera o panel interior del guardafangos, el que deberá fijar o reemplazar.
Las puertas de muchos vehículos tienen agujeros de drenaje que se pueden obstruir. Use un alambre delgado o un limpiador de pipa para destupirlos. La obstrucción puede crear una corrosión interna, en la que el óxido se extendería con mayor rapidez que en las partes expuestas.
Una vez al mes, inspeccione la parte inferior del auto para hallar drenajes obstruidos o tapones perdidos. La capa resistente al agua que se aplica a la parte de debajo de los vehículos debe estar bien adherida.
Un área suelta o ausente permitiría que el Iodo y la sal se acumularan y entraran en contacto con el metal. Con una espátula raspe la capa protectora donde esté suelta o haya corrosión, y entonces con un cepillo de alambre y solvente límpiela bien. Compre una lata atomizable y aplique una nueva capa protectora en dichas áreas.
De forma similar, limpie los componentes de la suspensión, como la parte superior de los brazos de control para mantenerlos libres de lodo y suciedad, y mantenga estas áreas pintadas.
La parte inferior de un auto enfrenta una constante batalla contra la corrosión. Sólo unos cuantos pasos simples pueden ayudar a mantenerla libre de oxidación.
Quien viva en un clima frío, con una manguera de jardín debe lavar todos los residuos de la sal que esparcen en las carreteras cuando nieva. En especial lave bien el interior del pozo de las ruedas y debajo del auto, donde el lodo y las hojas se acumulan y actúan como trampas de humedad, creando de esta forma las condiciones ideales para el óxido.
Periódicamente limpie los agujeros de drenaje en la parte inferior de las puertas con un limpiador de pipas, para que la humedad no se acumule
Use una brocha de cerdas duras para desprender cualquier sedimento que no haya podido quitar con la manguera. Mientras está debajo del auto, revise si está floja o perdida alguna salpicadera o panel interior del guardafangos, el que deberá fijar o reemplazar.
Las puertas de muchos vehículos tienen agujeros de drenaje que se pueden obstruir. Use un alambre delgado o un limpiador de pipa para destupirlos. La obstrucción puede crear una corrosión interna, en la que el óxido se extendería con mayor rapidez que en las partes expuestas.
Una vez al mes, inspeccione la parte inferior del auto para hallar drenajes obstruidos o tapones perdidos. La capa resistente al agua que se aplica a la parte de debajo de los vehículos debe estar bien adherida.
Un área suelta o ausente permitiría que el Iodo y la sal se acumularan y entraran en contacto con el metal. Con una espátula raspe la capa protectora donde esté suelta o haya corrosión, y entonces con un cepillo de alambre y solvente límpiela bien. Compre una lata atomizable y aplique una nueva capa protectora en dichas áreas.
De forma similar, limpie los componentes de la suspensión, como la parte superior de los brazos de control para mantenerlos libres de lodo y suciedad, y mantenga estas áreas pintadas.